MÁS ÉTICA, MÁS DESARROLLO: LA ÉTICA EN ACCIÓN

TERCERA PARTE:
LA ÉTICA EN ACCIÓN
El voluntariado. El impacto moral y social de quienes ayudan a  los demás
Son millones de personas, que dedican significativas horas semanales a trabajar por la población pobre, los niños discapacitados, los ancianos desvalidos, las personas sin hogar, los enfermos carentes de protección, la preservación del medio ambiente y muchas otras causas morales.
El voluntariado no brota de la nada.  En los países desarrollados hay políticas públicas que los promueven activamente, con desgravaciones fiscales, apoyo institucional, significativos subsidios y, sobre todo con su cultivo en el sistema educacional.
América Latina tiene un enorme potencial en este campo, que podría aportar mucho para luchar contra sus graves problemas sociales.La actividad voluntaria, que contradice la fría imagen del ser humano como homuseconomicusde los textos de economía convencionales, no está movida por la búsqueda de beneficios económicos ni de poder. Es producto de valores éticos, de la conciencia.
En un artículo de El País, DE Madrid, Luis Rojas Marcos (2001), director del sistema sanitario y de hospitales de Nueva York, muestran que los voluntarios tienen menos ansiedad, duermen mejor, tienen menos estrés y mejor salud en general. Concluye así: “El voluntariado es bueno para la salud”.  Es hora de valoriza, apoyar por todas las vías y poner en marcha este capital ético, que puede ser un pilar para la reconstrucción de América Latina.
Hacia una nueva ética empresarial
Avanzar en responsabilidad social empresarial (RSE)es visto como un esfuerzo colectivo. Gran Bretaña creó el Primer Ministerio para la Responsabilidad Social Empresarial. En Cambridge, se abrió un doctorado para la colaboración entre gobierno, empresas y sociedad civil. En Francia, se estableció la Academia Europea de Empresa y Sociedad para educar en estos principios a una nueva generación de gerentes.
América Latina, continente con gran potencial económico y, al mismo tiempo, con niveles récords de pobreza y desigualdad requiere altas dosis de RSE. Progresar rápidamente por este camino en el que América Latina está claramente atrasada es fundamental para mejorar la integración social, la equidad y la competitividad.
En última instancia la RSE responde a un mandato ético de viejas raíces. Ya los textos bíblicos subrayan la función social que debe cumplir la propiedad. Es hora de aplicar su mensaje a este continente, en el que hay una creciente y legítima demanda social por comportamientos éticos.

¿Cómo poner en marcha la participación?
La participación en el centro del escenario
La participación siempre tuvo en América Latina una legitimidad de carácter moral. Desde amplios sectores se planteó frecuentemente como un derecho básico de todo ser humano, con apoyo en las cosmovisiones religiosas y éticas predominantes en la región. También tuvo continuamente una legitimidad política.  La participación tiene una legitimidad macroeconómica y gerencial.
A fin de aportar a la reflexión abierta para ayudar a que las promesas de la participación comunitaria puedan hacerse realidad en beneficio de amplios sectores desfavorecidos. Para ello plantea una serie de tesis sobre aspectos claves en el tema.
Primera tesis: La participación da resultados
Según enseña la experiencia concreta, promover y poner en marcha modelos participativos genuinos significa, en definitiva, gerenciar con excelencia. La participación da resultados muy superiores en el campo social a otros modelos organizacionales de corte tradicional, como los burocráticos y los paternalistas.
Segunda tesis: La participación tiene ventajas comparativas
En la elaboración del programa social, la comunidad puede ser la fuente más precisa de detección de necesidades relevantes y en priorización. Es quién más conocimiento cierto tiene sobre sus déficits y la urgencia relativa de éstos. Su integración a la gestión del programa logrará diversos efectos en términos de efectividad organizacional.
En materia de control del buen funcionamiento del programa y de prevención de la corrupción, el aporte de la participación comunitaria organizada puede ser insustituible. El control social obligará a la transparencia permanente, significará un seguro contra desvíos y permitirá tener idea a tiempo de desarrollos indeseables a efecto de actuar sobre ellos.
La participación en sí como proceso social cambia sus actores. Potencia a los grupos desfavorecidos, hace crecer la confianza en sus propias capacidades y contribuye a su articulación. Todos estos elementos los colocan en mejor situación para luchar por sus derechos e influir de modo efectivo.
Tercera tesis: la participación es un núcleo central de la gerencia del nuevo siglo
Tanto en el campo gerencial empresarial como en el público las indicaciones  hacia la participación tienen fuerza creciente. Participación es hoy una estrategia maestra de la gerencia de excelencia.
Cuarta tesis: la participación enfrenta fuertes resistencias e intereses
La participación comunitaria es, en definitiva, un proceso que implica profundos cambios sociales. Como tal es esperable que genere resistencias y que al vulnerar intereses instalados éstos desarrollen estrategias de obstaculización.
Dentro de ellas se encuentran: el eficientismo cortoplacista (relacionada a costos y tiempo), el reduccionismo economicista, el predominio de la cultura organizacional formal, la subestimación de los pobres, la tendencia a la manipulación de la comunidad y el problema del poder.
Quinta tesis: Se requieren políticas y estrategias orgánicas y activas para avanzarla participación.
Los trascendentales progresos realizados por la región en el campo de la democratización crean un marco objetivo de condiciones pro participación.
Las demandas y fuerzas pro participación deben ser movilizadas para afrontar las resistencias y obstáculo. Se requiere para tal fin diseñar y poner en práctica políticas y estrategias apropiadas para dar la “pelea por la participación”. Entre ellas:
a)    Hay una vasta tarea de investigación por realizar en la materia. Es necesario apuntalar la acción con estudios sistemáticos sobre los factores por tener en cuenta para aprovechar el potencial de la capacitación y poder solucionar los problemas inevitables que aparecerán en sus procesos de ejecución.
b)    Debe realizarse una tarea continuada de “aprendizaje” de las experiencias exitosas de la región.
c)    Se debe apoyar la realización de nuevas experiencias innovadoras en el campo. La participación significa la experimentación social compleja. Trabaja con variables multifacéticas culturales, ambientales, organizacionales, económicas, financieras, políticas, demográficas etc.
d)    Es necesario forjar una gran alianza estratégica en torno a la participación. Diversos actores sociales tienen alto interés en su avance y normalmente sus esfuerzos son aislados.
e)    Un punto central por encarar, que puede ser uno de los ejes de trabajo de la alianza estratégica, es la generación de conciencia pública respecto de las ventajas de la participación.
Sexta tesis: la participación se halla en la naturaleza misma del ser humano
En la identidad básica del ser humano se halla la necesidad de la participación. Un profundo conocedor del tema, Juan XXIII, resaltó en su encíclica Mater et Magistra (1961) que el designio divino ha creado a los seres humanos de tal modo que “en la naturaleza de los hombres se halla involucrada la exigencia que el desenvolvimiento de su actividad productora tengan posibilidad de empeñar la propia responsabilidad y perfeccionar el propio ser”. El involucramiento es una exigencia interna de la naturaleza misma del ser humano.
Trabajar por la participación es, en definitiva, hacerlo para restituir a los desfavorecidos de América Latina uno de los derechos humanos más básicos, que con frecuencia silenciosamente se les ha conculcado.