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Reflexiones de Etica

 

Sólo bajo la verdad el hombre se vuelve libre

Cuando el espíritu asume y unifica las funciones corporales con el alma se produce un primer acto trascendental en el ser humano, ya que recibe de esta unión un imperativo racional que es dar dirección y sentido que conferirá unidad a todos los actos basados en la inteligencia y la voluntad, así como a la parte material que es el cuerpo.

Cabe la pregunta, qué es ser libre o qué es la libertad? A esta respuesta han sido tantas las corrientes del pensamiento que han tratado o se han acercado a esbozar un concepto, una definición, partiendo siempre de la concepción filosófica a la cual pertenecen, desde la reflexión de los trágicos en la antigua Grecia hasta el pensamiento rieliano contemporáneo. Por ejemplo S. Agustín habla de la libertad al decir: el primer libre albedrío que fue dado al hombre cuando al inicio fue creado inocente y podía no pecar, pero también pecar, el último será mucho más libre porque no podrá pecar.

Deducimos que para San Agustín el uso indebido de la libertad es el pecado, es decir mal uso de la libertad, mal uso de la voluntad libre y defectible, porque no puede haber pecado sin voluntad. La causa para que se oriente la voluntad al mal radica en la misma voluntad.

Se dice que la libertad es tan profunda como el espíritu, es decir la referencia se dirige hacia la parte mas intrínseca del ser humano que es su esencia, aquella que permite la comunicación con Dios, traduciéndose en la capacidad humana para aceptar o rechazar ese diálogo. Si hemos encontrado a Dios, como la fuente de la Verdad y de la Vida habremos encontrado el camino correcto, un camino con dirección y sentido que nos portará a ser totalmente libres, y si hacemos buen uso de esa libertad con la voluntad y con la conciencia de por medio seguro que nos encaminaremos hacia el Bien y por tanto a la libertad plena.

La ética y el profesional de la información

Las instituciones de información desempeñan un papel importante en la formación de valores y es fundamental la competencia del profesional de esta área en el desarrollo y difusión de la información científica la cual representa el marco social de su actividad.

Las entidades de información presentan características singulares que personifican los deberes morales de este profesional en la actividad científico-investigativa, específicamente en el campo de la información científica, por ser este su contenido fundamental de trabajo. La actividad qLue precisa la generación de actividad científica implica un reto diario para el profesional de la información, debido al significado generado por la sociedad del conocimiento por lo que deben lidiar constantemente con el uso de las tecnologías en la satisfacción del usuario.

 

La ética y la moral hoy

Es de esta manera como los conceptos de la ética y la moral re–surgen con ímpetu. La ética y la moral son el remedio para esta sociedad desorientada y corrupta, es la creencia actual. Pero, ¿es claro el concepto de la ética? ¿Los sujetos que apelan a ella como remedio para los males actuales tienen claro a qué se refiere? ¿Cuál es el imaginario que gira en torno a este significante casi tan antiguo como la humanidad misma? En este mismo orden de ideas, Lipovetsky pregunta si el siglo xxi será ético o no será, (2002, p. 9). Hay un forcejeo de la cultura en la medida en que existe una oscilación entre extremos: mayores sanciones versus mayores libertades. Prevalece una tensión entre posiciones opuestas frente a diversos temas que se refieren a la forma de vivir: la sexualidad, la libertad, el desarrollo de la personalidad, el respeto, los derechos desde una posición individualista responsable y una irresponsable.

Dadas las grandes transformaciones puede decirse que la ética está de moda cuando los grandes sumarios no son creíbles, los derechos pululan y se abren múltiples posibilidades de decisión. Esta es pues la época de la ética donde es importante re–pensarla de una manera novedosa, con las características de una sociedad posmoderna. Bien lo dice Lipovetsky:

Ahí reside una de las razones del éxito de la ética: entra en estado de gracia en el momento en que los grandes breviarios ideológicos no responden ya a las urgencias del momento. En muchos aspectos este desplazamiento hacia la ética constituye una suerte para la democracia, testimoniando una toma de conciencia creciente de nuestra responsabilidad hacia el porvenir, un reforzamiento de los valores humanistas. La fe decayó y los breviarios ideológicos no responden a las urgencias del momento (2002, p. 16).

 

 

Reflexion   - Francisco E. Gonzales Acosta   

El valor en la ética incluye el decir sin temor lo que va en contra del comportamiento ético, sin tener miedo de lo que se dice y a quien se le dice, sin importar las consecuencias o represalias que puedan sobrevenir. Es plantarse con dignidad en la más pura verdad y no intimidarse por decirle al otro, sea quien sea, que lo hecho por el no es correcto. Decir la verdad y desenmascarar con valor no es fácil, es hacerse impopular a las élites de mediocridad disfrazadas de conocimiento, es tener que enfrentarse a calumnias, ridiculizaciones, ofensas, pérdidas y otras clases de bajezas. Sin embargo, esto no debe intimidar a las personas éticas y por tanto virtuosas, ya que al expresar la verdad y desnudar la mentira no se busca ganancia personal, felicidad o provecho, aunque paradójicamente el obrar con valor nos hace dignos de la felicidad y del bien. Se debe tener el valor de decir la verdad, así nuestro silencio nos pueda ser provechoso, por que esta ganancia necesariamente será falta de pulcritud y de autenticidad y traerá el mal a muchos. Se debe ser valiente al decir la verdad así ésta sea tomada y convertida en mentira por el necio y falto de ilustración, desde su reducida óptica y así luego sobre su mentira cree una verdad sin sustento, pero que por asuntos del poder, violencia o dinero pueda volverse dogma o paradigma.

 Transparencia y Probidad 

A PRACTICA de los principios de probidad y transparencia en todos los niveles de nuestra sociedad es esencial para la institucionalidad democrática, la convivencia social y el desarrollo económico. La confianza de la ciudadanía en la transparencia y la probidad de nuestra sociedad ha sido puesta a prueba por conductas reñidas con estos principios tanto en la actividad privada como en el ámbito público y político. 

Durante los últimos 25 años se han invertido esfuerzos en mejoras institucionales pro transparencia y probidad en el sector público. No obstante, y sin perjuicio de la efectividad de la regulación, no es posible erradicar totalmente las malas prácticas, las que pueden reducirse, pero no desaparecen, como se observa aún en los países con mayores estándares de transparencia.

 

 

MÁS ÉTICA, MÁS DESARROLLO: SED DE ÉTICA

INTRODUCCIÓN- SED DE ÉTICA
Haciendo un análisis en América Latina respecto a la privilegiada dotación de recursos naturales y Producto Bruto y Producto Bruto per cápita, Bernardo Kliksberg, menciona que“la ciudadanía está llegando a un nivel más elevado de percepción de la realidad, que engloba muchos de los aspectos anteriores y otros. Capta que una dimensión central de toda la situación es “el vacío de ética”. Ha habido una especie de “agujero negro” respecto de la ética. Exige cuestiones muy concretas. Entre ella, que se erradique totalmente la corrupción en todas sus formas, pero junto a ello, que las políticas económicas sean consistentes con los valores éticos, que estén al servicio de los más vulnerables, que las asignaciones de recursos presupuestarios estén presididas por valores éticos y que cada uno de los actores clave de la economía asuma sus responsabilidades éticas.
Así han surgido con gran fuerza en la región temas como responsabilidades éticas de los políticos, la ética de los funcionarios públicos, la responsabilidad social de la empresa privada, la necesidad de apoyar a las organizaciones voluntarias, la ética en la justicia y otros semejantes… La falta de un debate ético permanente ha generado una anomia que ha facilitado la corrupción.
En América Latina, hay hoy una sed de ética. Vastos sectores confluyen en la necesidad de superar la escisión entre ética y economía que caracterizó las últimas décadas. Una economía orientada por la ética no aparece como un simple sueño, sino como una exigencia histórica para lograr que la paradoja de la pobreza en medio de la riqueza pueda realmente superarse y construir un desarrollo pujante, sustentable y equitativo”.

MÁS ÉTICA, MÁS DESARROLLO: LA ÉTICA EN ACCIÓN

TERCERA PARTE:
LA ÉTICA EN ACCIÓN
El voluntariado. El impacto moral y social de quienes ayudan a  los demás
Son millones de personas, que dedican significativas horas semanales a trabajar por la población pobre, los niños discapacitados, los ancianos desvalidos, las personas sin hogar, los enfermos carentes de protección, la preservación del medio ambiente y muchas otras causas morales.
El voluntariado no brota de la nada.  En los países desarrollados hay políticas públicas que los promueven activamente, con desgravaciones fiscales, apoyo institucional, significativos subsidios y, sobre todo con su cultivo en el sistema educacional.
América Latina tiene un enorme potencial en este campo, que podría aportar mucho para luchar contra sus graves problemas sociales.La actividad voluntaria, que contradice la fría imagen del ser humano como homuseconomicusde los textos de economía convencionales, no está movida por la búsqueda de beneficios económicos ni de poder. Es producto de valores éticos, de la conciencia.
En un artículo de El País, DE Madrid, Luis Rojas Marcos (2001), director del sistema sanitario y de hospitales de Nueva York, muestran que los voluntarios tienen menos ansiedad, duermen mejor, tienen menos estrés y mejor salud en general. Concluye así: “El voluntariado es bueno para la salud”.  Es hora de valoriza, apoyar por todas las vías y poner en marcha este capital ético, que puede ser un pilar para la reconstrucción de América Latina.
Hacia una nueva ética empresarial
Avanzar en responsabilidad social empresarial (RSE)es visto como un esfuerzo colectivo. Gran Bretaña creó el Primer Ministerio para la Responsabilidad Social Empresarial. En Cambridge, se abrió un doctorado para la colaboración entre gobierno, empresas y sociedad civil. En Francia, se estableció la Academia Europea de Empresa y Sociedad para educar en estos principios a una nueva generación de gerentes.
América Latina, continente con gran potencial económico y, al mismo tiempo, con niveles récords de pobreza y desigualdad requiere altas dosis de RSE. Progresar rápidamente por este camino en el que América Latina está claramente atrasada es fundamental para mejorar la integración social, la equidad y la competitividad.
En última instancia la RSE responde a un mandato ético de viejas raíces. Ya los textos bíblicos subrayan la función social que debe cumplir la propiedad. Es hora de aplicar su mensaje a este continente, en el que hay una creciente y legítima demanda social por comportamientos éticos.

¿Cómo poner en marcha la participación?
La participación en el centro del escenario
La participación siempre tuvo en América Latina una legitimidad de carácter moral. Desde amplios sectores se planteó frecuentemente como un derecho básico de todo ser humano, con apoyo en las cosmovisiones religiosas y éticas predominantes en la región. También tuvo continuamente una legitimidad política.  La participación tiene una legitimidad macroeconómica y gerencial.
A fin de aportar a la reflexión abierta para ayudar a que las promesas de la participación comunitaria puedan hacerse realidad en beneficio de amplios sectores desfavorecidos. Para ello plantea una serie de tesis sobre aspectos claves en el tema.
Primera tesis: La participación da resultados
Según enseña la experiencia concreta, promover y poner en marcha modelos participativos genuinos significa, en definitiva, gerenciar con excelencia. La participación da resultados muy superiores en el campo social a otros modelos organizacionales de corte tradicional, como los burocráticos y los paternalistas.
Segunda tesis: La participación tiene ventajas comparativas
En la elaboración del programa social, la comunidad puede ser la fuente más precisa de detección de necesidades relevantes y en priorización. Es quién más conocimiento cierto tiene sobre sus déficits y la urgencia relativa de éstos. Su integración a la gestión del programa logrará diversos efectos en términos de efectividad organizacional.
En materia de control del buen funcionamiento del programa y de prevención de la corrupción, el aporte de la participación comunitaria organizada puede ser insustituible. El control social obligará a la transparencia permanente, significará un seguro contra desvíos y permitirá tener idea a tiempo de desarrollos indeseables a efecto de actuar sobre ellos.
La participación en sí como proceso social cambia sus actores. Potencia a los grupos desfavorecidos, hace crecer la confianza en sus propias capacidades y contribuye a su articulación. Todos estos elementos los colocan en mejor situación para luchar por sus derechos e influir de modo efectivo.
Tercera tesis: la participación es un núcleo central de la gerencia del nuevo siglo
Tanto en el campo gerencial empresarial como en el público las indicaciones  hacia la participación tienen fuerza creciente. Participación es hoy una estrategia maestra de la gerencia de excelencia.
Cuarta tesis: la participación enfrenta fuertes resistencias e intereses
La participación comunitaria es, en definitiva, un proceso que implica profundos cambios sociales. Como tal es esperable que genere resistencias y que al vulnerar intereses instalados éstos desarrollen estrategias de obstaculización.
Dentro de ellas se encuentran: el eficientismo cortoplacista (relacionada a costos y tiempo), el reduccionismo economicista, el predominio de la cultura organizacional formal, la subestimación de los pobres, la tendencia a la manipulación de la comunidad y el problema del poder.
Quinta tesis: Se requieren políticas y estrategias orgánicas y activas para avanzarla participación.
Los trascendentales progresos realizados por la región en el campo de la democratización crean un marco objetivo de condiciones pro participación.
Las demandas y fuerzas pro participación deben ser movilizadas para afrontar las resistencias y obstáculo. Se requiere para tal fin diseñar y poner en práctica políticas y estrategias apropiadas para dar la “pelea por la participación”. Entre ellas:
a)    Hay una vasta tarea de investigación por realizar en la materia. Es necesario apuntalar la acción con estudios sistemáticos sobre los factores por tener en cuenta para aprovechar el potencial de la capacitación y poder solucionar los problemas inevitables que aparecerán en sus procesos de ejecución.
b)    Debe realizarse una tarea continuada de “aprendizaje” de las experiencias exitosas de la región.
c)    Se debe apoyar la realización de nuevas experiencias innovadoras en el campo. La participación significa la experimentación social compleja. Trabaja con variables multifacéticas culturales, ambientales, organizacionales, económicas, financieras, políticas, demográficas etc.
d)    Es necesario forjar una gran alianza estratégica en torno a la participación. Diversos actores sociales tienen alto interés en su avance y normalmente sus esfuerzos son aislados.
e)    Un punto central por encarar, que puede ser uno de los ejes de trabajo de la alianza estratégica, es la generación de conciencia pública respecto de las ventajas de la participación.
Sexta tesis: la participación se halla en la naturaleza misma del ser humano
En la identidad básica del ser humano se halla la necesidad de la participación. Un profundo conocedor del tema, Juan XXIII, resaltó en su encíclica Mater et Magistra (1961) que el designio divino ha creado a los seres humanos de tal modo que “en la naturaleza de los hombres se halla involucrada la exigencia que el desenvolvimiento de su actividad productora tengan posibilidad de empeñar la propia responsabilidad y perfeccionar el propio ser”. El involucramiento es una exigencia interna de la naturaleza misma del ser humano.
Trabajar por la participación es, en definitiva, hacerlo para restituir a los desfavorecidos de América Latina uno de los derechos humanos más básicos, que con frecuencia silenciosamente se les ha conculcado.

MÁS ÉTICA, MÁS DESARROLLO: PROPUESTAS PARA UNA ECONOMÍA ORIENTADA POR LA ÉTICA

CUARTA PARTE
PROPUESTAS PARA UNA ECONOMÍA ORIENTADA POR LA ÉTICA
Falacias usuales
La primera falacia es la que opone la política económica a la política social.  Lo único importante sería la política económica. La social sería una especie de concesión a los políticos para que puedan armar sus clientelas electorales. En consecuencia, lo relevante es sólo la política económica y la política social pasa a ser la cenicienta: pocos recursos, desjerarquizada organizativamente, no tiene papel en la toma de decisiones, vulnerable. El camino correcto debería ser inverso al de la falacia: integrarlas.
La política socieconómica  tiene altos impactos macroeconómicos porque rehabilita las capacidades productoras de muchísimas personas que sin una ayuda crediticia mínima no podrían ingresar en los circuitos productivos y al mismo tiempo tiene importantes efectos sociales.
Segunda falacia para descalificar a la política social  o a un programa social hay una palabra de moda en la Argentina. Eso es “asistencialismo”. El asistencialismo aparece como opuesto a políticas estructurales, a políticas que crean trabajo, oportunidades productivas.
El llamado asistencialismo es en realidad un mandato ético. Mandato ético que viene desde los orígenes de la civilización. Además ayudar urgentemente es decisivo, porque la pobreza produce daños con frecuencia irreversible.
No hay ninguna incompatibilidad entre ayudar ya y al mismo tiempo tratar de generar oportunidades de trabajo, es un falso dilema. La habilidad de una política social virtuosa está en tratar de hacer ambas cosas integradamente. En lograr ayudar y al mismo tiempo generar capacitación, habilidades, acceso a la tecnologías de producción básicas y a crédito.
Una tercera falacia es la que opone Estado y sociedad civil. Pareciera que el tema social es del presidente del país, o de Cáritas, que hay que optar en una dirección o en otra. En las sociedades más exitosas del mundo, hay un equipo Estado más sociedad civil. Hay altísimos niveles de articulación actualmente.
El voluntariado significa muchas cosas en una sociedad significa poner en el centro de la mesa el principio de solidaridad. Las organizaciones voluntarias y las fundaciones empresariales buscan a su vez la articulación estrecha con las políticas públicas para poder potenciar su propio esfuerzo.
La antinomia Estado-sociedad civil es también falaz. Otra falacia es considerar a los pobres como un objeto y no un sujeto (los típicos programas para los pobres). Los éxitos mayores en política social no son los programas para los pobres, sino son los que creen en los pobres y los dotan de cierto poder.
Ejes de una política social renovadora
Ejes esquematizados para una política social diferente. En primer lugar, las políticas públicas deben tener un rol fundamental, por eso se menciona la idea de políticas socioeconómicas. En segundo lugar, las políticas públicas deberían ser descentralizadas, en tercer lugar una política social renovada significa generar redes y alianzas. Tiene que haber concertaciones entre las políticas públicas, la responsabilidad social empresaria, el voluntariado y otros sectores de la sociedad civil.
Se necesitan gerentes éticos
Ciertamente los valore éticos deberían enseñarse desde los primeros estadios educativos, en el ámbito familiar y al sociedad toda debería jerarquizarlos  y cultivarlos. Haberlo hecho así es parte de la explicación principal de por qué un país como Finlandia es el líder mundial de la tasa de Transparencia Internacional, no tiene corrupción y lo mismo sucede con el bloque de países nórdicos (Noruega, Suecia, Dinamarca e Islandia). Sin embargo, la responsabilidad de las escuelas o facultades donde se preparen gerentes es clave.
América Latina tiene graves problemas en este campo. Junto a la conocida corrupción en sectores públicos, son innumerables los casos de corrupción corporativa. No se trata de dicta una materia más que se llame ética, la enseñanza de la ética debe transversalizarse. En cada área temática deben examinarse dilemas e implicancias éticas. También debe generarse una agenda de investigación sobre las dimensiones éticas de las políticas económicas y de las prácticas gerenciales. Asimismo la universidad debe hacer extensión activa sobre estos temas al medio. La cuestión no se resuelve sólo con Códigos de ética que después tengan cumplimiento limitado. La universidad debe estar a la cabeza de una acción colectiva de amplios alcances para reforzar la formación y los valores éticos de profesionales cuyas decisiones pueden influir tanto en la vida de sus pueblos.
En las bases de nuestra civilización, en la Biblia se halla el mensaje de que la conducta de los seres humanos debe estar regida en todas sus instancias por la ética. Se expresa en los diez mandamientos entregados por la Divinidad. En América Latina es imprescindible afirmar los valores éticos como reglas de vida esenciales para el desarrollo, la democracia, la convivencia y la plenitud personal.
Es posible construir una economía con rostro humano
¿Es viable una economía con rostro humano? ¿Es viable en América Latina? ¿O es simplemente un ejercicio de buenos deseos? Creemos que es viable. Es viable construir una economía con rostro humano por varias razones, aunque ello desde ya es complejo y en cada realidad será diferente. Primera razón: la gran esperanza es el proceso de democratización de América Latina que tiene idas y vueltas, pero que va avanzando significativamente. Segundo, se puede construir porque lo más básico el contrato ético entre los ciudadanos está a salvo. El contrato social, el contrato entre los representantes y la ciudadanía está resquebrajado. Una de las razones centrales son los altos niveles de desigualdad. La desigualdad es ilegítima, sin embargo está a salvo el contrato ético, el contrato entre las personas en la base de la sociedad.
La combinación entre democratización, políticas públicas responsables y solidaridad crea una gran capacidad de construcción nacional. Una última acotación: hay esperanza en la región pero para que la esperanza tenga una vía abierta es necesario volver a reunir a la ética con la economía. En la realidad la única economía que tiene sentido es, como lo planteó el Papa Juan Pablo II, la regida por valores éticos, porque la economía es un instrumento, debe ser eficiente pero al servicio de determinados parámetros. Se debe medir por lo que genera en términos de oportunidades para los jóvenes, en la erradicación de la desnutrición, en el aumento de la esperanza de vida, en el acceso a salud y educación, esos son los indicadores últimos para saber si la economía realmente está funcionando.
Se podrá decir: “Pero esto de la economía orientada por la ética es un poco utópico”. No lo es. Cuando se les pregunta sobre la causa de sus éxitos, los países nórdicos suelen hacer referencia la presencia en la economía de los valores éticos y culturales. Ésta es la fuerza que tiene la ética, no la tiene sólo en estos países, las bases de nuestras culturas latinoamericanas, nuestras creencias religiosas, espirituales, filosóficas, el ejemplo de nuestros libertadores, nuestras culturas indígenas, tienen un fondo cultural presidido por esos valores. Ha llegado el momento de rescatarlos.

MÁS ÉTICA, MÁS DESARROLLO: LOS DESAFÍOS ÉTICOS DE AMÉRICA LATINA

SEGUNDA PARTE
LOS DESAFÍOS ÉTICOS DE AMÉRICA LATINA
La familia en peligro:
El equilibrio emocional, el desarrollo afectivo y psicológico, la formación en valores, la adquisición de una cultura de salud preventiva, el desarrollo de las calidades intelectuales básicas, todo ello depende de la familia. Esta institución decisiva en la vida y según se sabe hoy de gran peso en el desempeño institucional y macroeconómico de los países, está seriamente amenazada en la región por el avance de la pobreza.
Más desigualdad, más corrupción
Son recursos gigantescos extraídos de los países a través de prácticas que violan la ética y las leyes.Sobre la base de estudios econométricos en más de 100 países, los investigadores concluyen que hay una estrecha correlación entre desigualdad y corrupción. La corrupción, a su vez, es uno de los canales principales multiplicadores de desigualdad. Afecta regresivamente la composición del gasto público, los niveles de inversión, el crecimiento económico y el funcionamiento democrático.
Un fín en sí mismo
Reducir la pobreza juvenil rural y mejorar los niveles de educación y salud en el campo es una deuda ética. Hay demasiado sufrimiento, exclusión y postergación de niños, jóvenes y familias, no admisible moralmente.
Algunas tendencias preocupantes en el campo social
La familia en riesgo
Hay una víctima silenciosa del aumento de la pobreza en la región; es una institución reconocida unánimemente como pilar de la sociedad, base del desarrollo personal, refugio afectivo, formadora de los valores básicos de la familia.
Una sociedad cada vez más insegura
Los latinoamericanos pagan muy caro el deterioro social. Uno de los costos más visibles y duros es el aumento incesante de los índices de criminalidad.
Hora de encarar los mitos sobre la política social
Si los países de la región contaran con políticas sociales integrales, cohesionadas, descentralizadas, cogestionadas con la sociedad civil, participativas, transparentes, con altos estándares de gerencia social, podrían transformarse en medios efectivos de movilización productiva, devolución de dignidad e integración social. Sin embargo, ese camino está dificultado, entre otros planos, por percepciones erróneas sobre el rol y las potencialidades de la política social. Por eso es importante estudiar los mitos.
Primer mito: la superfluidad de la política social
Los hechos indican que es un grave error  considerar superflua a la política social. La acción contra la pobreza es el primer reclamo según las encuestas de la ciudadanía latinoamericana que es, en una democracia, al real depositaria del poder. La ciudadanía quiere políticas sociales agresivas, articuladas, bien gerenciadas, efectivas.
Las experiencias de las últimas décadas en el mundo han demostrado que la política social es además de una respuesta a demandas legítimas, un aspecto fundamental de la acción para un desarrollo sostenible.
Si una sociedad es muy desigual, como la latinoamericana y sus políticas sociales débiles, aún logrando crecimiento, éste casi no permea a los sectores pobres. La política social es una base estratégica para obtener la calidad de crecimiento deseable.
Segundo mito: la política social es un gasto
Cuando se habla de lo social, se refiere a un gasto, recursos que se consumen. La estrecha visión de la política social como gasto debe dar paso a su rol real. Asignar recursos a una política social eficientemente gestionada significa invertir en el desarrollo de las potencialidades y capacidades de la población de un país.
Tercer mito: es posible prescindir del Estado
A las características de superfluas y mero gasto con que se tiende a asociar a la política social, se les suma con frecuencia una tercera: el Estado sería por naturaleza altamente ineficiente. Con ello se cierra un círculo que crea las condiciones  para pensar, como única alternativa, en reemplazar las políticas sociales públicas, por el mercado, en forma total o considerable.
Hay una expectativa que ha crecido por las frustraciones, por políticas públicasactivas, particularmente en el campo social, de que sean gerenciadas con eficiencia y transparencia.
Cuarto mito: el aporte de la sociedad civil es marginal
Así como descalifica a la política social pública, el razonamiento circulante tiende a relativizar las posibilidades de aporte a la acción social de la sociedad civil. El capital social, este recurso formidable  latente en una sociedad, que al mismo tiempo la impregna la solidaridad, marginado por el mito, debe ser rescatado, valorizado e impulsado.
Quinto mito: la descalificación de los pobres
El pobre aparece como el objeto de programas que buscan atenuar impactos económicos y no como un sujeto de programas que buscan atenuar impactos económicos y no como un sujeto que puede hacer aportes importantes y a través de ellos redignificarse.
Frente al mito que desvaloriza a los pobres y se autocumple al profundizar a través de ello su exclusión, surge la posibilidad de una política activa que otorgue poder a sus comunidades y organizaciones.
Sexto mito: el escepticismo sobre la participación
El bloqueo de la participación quita a al política social una vía maestra para mejorar desempeños. Cuando se enfrenta y se supera, los resultados son sorprendentes. Una vigorosa participación comunitaria ha sido la característica de la mayoría de los programas sociales exitosos en la región.
Séptimo mito: resistencia a la cooperación interorganizacional
Otro recurso maestro de la política social, dificultado con frecuencia por los mitos, es el de las cooperaciones interorganizacionales. Una política social eficaz es aquella que ataca efectivamente las causas y no sólo los síntomas de la pobreza. Como éstos son múltiples, se requerirá necesariamente de la acción integrada de diversas organizaciones de diferentes campos. Hace falta sumar gobierno central, regiones, municipios, sociedad civil, organizaciones de los propios pobres. Integrar acciones en las áreas de trabajo, educación, salud, familia y otros.
La Ética de la Urgencia
Urge en América Latina recuperar en su plenitud la política social para llevar adelante la lucha contra los agudos niveles de pobreza que agobian a gran parte de la población, en un continente pletórico en riquezas potenciales.
Frente a sus detractores, la necesidad de una política social vigorosa puede exhibir, junto con su carácter clave para un desarrollo sostenible, una legitimidad ética fundante. Ya los textos bíblicos, pilar de nuestra civilización, no sólo indican que la pobreza es un agravio a la dignidad del ser humano, creación de la divinidad y que las grandes desigualdades atentan contra la moral básica, sino que además prescriben normas detalladas de la política social.
Hay, por otra parte, una consideración ética que debería acompañarnos, no se puede esperar más. Hay una “ética de la urgencia” por aplicar. Muchos de los daños que causa la pobreza son irreversibles. Cada día hay madres que perecen al dar a luz, niños desnutridos cuyas capacidades Neuronales son dañadas para siempre por el hambre, jóvenes sin oportunidades al borde del delito, familias destruidas por la pobreza. El campo social no admite postergaciones como otros. Como lo ha marcado el Papa Juan Pablo II (1999): “el problema de la pobreza es algo urgente que no puede dejarse para mañana”.
En definitiva, tras la necesidad de que Estado y sociedad civil pongan en marcha en América Latina políticas sociales que aseguren nutrición, salud, educación y dignidad de los ciudadanos, se juega una opción ética fundamental: la de escoger entre el camino de la responsabilidad por el otro o el de la insolidaridad.