Reflexiones de Etica

 

Sólo bajo la verdad el hombre se vuelve libre

Cuando el espíritu asume y unifica las funciones corporales con el alma se produce un primer acto trascendental en el ser humano, ya que recibe de esta unión un imperativo racional que es dar dirección y sentido que conferirá unidad a todos los actos basados en la inteligencia y la voluntad, así como a la parte material que es el cuerpo.

Cabe la pregunta, qué es ser libre o qué es la libertad? A esta respuesta han sido tantas las corrientes del pensamiento que han tratado o se han acercado a esbozar un concepto, una definición, partiendo siempre de la concepción filosófica a la cual pertenecen, desde la reflexión de los trágicos en la antigua Grecia hasta el pensamiento rieliano contemporáneo. Por ejemplo S. Agustín habla de la libertad al decir: el primer libre albedrío que fue dado al hombre cuando al inicio fue creado inocente y podía no pecar, pero también pecar, el último será mucho más libre porque no podrá pecar.

Deducimos que para San Agustín el uso indebido de la libertad es el pecado, es decir mal uso de la libertad, mal uso de la voluntad libre y defectible, porque no puede haber pecado sin voluntad. La causa para que se oriente la voluntad al mal radica en la misma voluntad.

Se dice que la libertad es tan profunda como el espíritu, es decir la referencia se dirige hacia la parte mas intrínseca del ser humano que es su esencia, aquella que permite la comunicación con Dios, traduciéndose en la capacidad humana para aceptar o rechazar ese diálogo. Si hemos encontrado a Dios, como la fuente de la Verdad y de la Vida habremos encontrado el camino correcto, un camino con dirección y sentido que nos portará a ser totalmente libres, y si hacemos buen uso de esa libertad con la voluntad y con la conciencia de por medio seguro que nos encaminaremos hacia el Bien y por tanto a la libertad plena.

La ética y el profesional de la información

Las instituciones de información desempeñan un papel importante en la formación de valores y es fundamental la competencia del profesional de esta área en el desarrollo y difusión de la información científica la cual representa el marco social de su actividad.

Las entidades de información presentan características singulares que personifican los deberes morales de este profesional en la actividad científico-investigativa, específicamente en el campo de la información científica, por ser este su contenido fundamental de trabajo. La actividad qLue precisa la generación de actividad científica implica un reto diario para el profesional de la información, debido al significado generado por la sociedad del conocimiento por lo que deben lidiar constantemente con el uso de las tecnologías en la satisfacción del usuario.

 

La ética y la moral hoy

Es de esta manera como los conceptos de la ética y la moral re–surgen con ímpetu. La ética y la moral son el remedio para esta sociedad desorientada y corrupta, es la creencia actual. Pero, ¿es claro el concepto de la ética? ¿Los sujetos que apelan a ella como remedio para los males actuales tienen claro a qué se refiere? ¿Cuál es el imaginario que gira en torno a este significante casi tan antiguo como la humanidad misma? En este mismo orden de ideas, Lipovetsky pregunta si el siglo xxi será ético o no será, (2002, p. 9). Hay un forcejeo de la cultura en la medida en que existe una oscilación entre extremos: mayores sanciones versus mayores libertades. Prevalece una tensión entre posiciones opuestas frente a diversos temas que se refieren a la forma de vivir: la sexualidad, la libertad, el desarrollo de la personalidad, el respeto, los derechos desde una posición individualista responsable y una irresponsable.

Dadas las grandes transformaciones puede decirse que la ética está de moda cuando los grandes sumarios no son creíbles, los derechos pululan y se abren múltiples posibilidades de decisión. Esta es pues la época de la ética donde es importante re–pensarla de una manera novedosa, con las características de una sociedad posmoderna. Bien lo dice Lipovetsky:

Ahí reside una de las razones del éxito de la ética: entra en estado de gracia en el momento en que los grandes breviarios ideológicos no responden ya a las urgencias del momento. En muchos aspectos este desplazamiento hacia la ética constituye una suerte para la democracia, testimoniando una toma de conciencia creciente de nuestra responsabilidad hacia el porvenir, un reforzamiento de los valores humanistas. La fe decayó y los breviarios ideológicos no responden a las urgencias del momento (2002, p. 16).

 

 

Reflexion   - Francisco E. Gonzales Acosta   

El valor en la ética incluye el decir sin temor lo que va en contra del comportamiento ético, sin tener miedo de lo que se dice y a quien se le dice, sin importar las consecuencias o represalias que puedan sobrevenir. Es plantarse con dignidad en la más pura verdad y no intimidarse por decirle al otro, sea quien sea, que lo hecho por el no es correcto. Decir la verdad y desenmascarar con valor no es fácil, es hacerse impopular a las élites de mediocridad disfrazadas de conocimiento, es tener que enfrentarse a calumnias, ridiculizaciones, ofensas, pérdidas y otras clases de bajezas. Sin embargo, esto no debe intimidar a las personas éticas y por tanto virtuosas, ya que al expresar la verdad y desnudar la mentira no se busca ganancia personal, felicidad o provecho, aunque paradójicamente el obrar con valor nos hace dignos de la felicidad y del bien. Se debe tener el valor de decir la verdad, así nuestro silencio nos pueda ser provechoso, por que esta ganancia necesariamente será falta de pulcritud y de autenticidad y traerá el mal a muchos. Se debe ser valiente al decir la verdad así ésta sea tomada y convertida en mentira por el necio y falto de ilustración, desde su reducida óptica y así luego sobre su mentira cree una verdad sin sustento, pero que por asuntos del poder, violencia o dinero pueda volverse dogma o paradigma.

 Transparencia y Probidad 

A PRACTICA de los principios de probidad y transparencia en todos los niveles de nuestra sociedad es esencial para la institucionalidad democrática, la convivencia social y el desarrollo económico. La confianza de la ciudadanía en la transparencia y la probidad de nuestra sociedad ha sido puesta a prueba por conductas reñidas con estos principios tanto en la actividad privada como en el ámbito público y político. 

Durante los últimos 25 años se han invertido esfuerzos en mejoras institucionales pro transparencia y probidad en el sector público. No obstante, y sin perjuicio de la efectividad de la regulación, no es posible erradicar totalmente las malas prácticas, las que pueden reducirse, pero no desaparecen, como se observa aún en los países con mayores estándares de transparencia.